martes, 23 de diciembre de 2014

Abrirse de piernas

La semana pasada, una de mis amigas comentó en su Facebook una situación de un tanto mal gusto que le ocurrió en la puerta de una farmacia. Iba con su bebé de unos dos meses y dos señoras mayores se le acercaron a hacer la típica gracia a tan linda criatura… Una de ellas le dijo eso de: “ay! me la podrías dar a mí”, a lo que mi amiga respondió que le había costado mucho para dársela ahora. Todo hubiera quedado en una anécdota si la otra señora “maravillosa” no le hubiese replicado: ¿Te ha costado? Uy, ya ves… abrirte de piernas. Mi amiga mostró más educación y se retiró sin darle una replica que en mi caso yo le hubiera dado y le hubieran temblado las orejas.
La gente es que tiene la manía de opinar sin pensar, de meter la lengua en sitios donde no debiera y es que señoras (en este caso), últimamente no todo es abrirse de piernas y ya está.
Voy al tema, la semana pasada visité a mi ginecólogo, ayer al doctor de medicina interna, todo controles rutinarios de cosas que me pasan sin saber por qué (ellos mismos no lo saben y me estudian como ratilla de laboratorio). Ambos me preguntaron si tenía intención de ser mamá de nuevo. La verdad es que al principio, cuando tuve a mi rizos, ni me lo planteaba, pero ahora con tres años, volvía a tener ese cosquilleo y quería ser madre de nuevo pero no a toda costa claro. Con mi rizos me costó muuucho, hormonas, pastillas anticonceptivas, pinchazos en la barriga y tres inseminaciones artificiales sin éxito alguno, cuando a la espera de una in vitro, por obra y gracia de “abrirse de piernas” como la señora dice, el milagro se obró. Pero Dios sabe lo desagradable que es tener que estar dando tumbos, de hospital en hospital y de doctor en doctor para poder ser madre en un caso como el mío, con ovarios poliquisticos y esperma de no demasiado buena calidad para procrear.
Si, querría ser madre de nuevo, pero sin pasar todo ese “trauma” que nos hacen pasar a las problemáticas, así que decidí que si venía bien y si no… Bueno, mi rizos ya vale por dos, no hay problema. Pues tras las visitas doctorales de estos ultimos días, he decidido -yo y mi marido- que no vamos a aumentar la familia. Uno: es difícil sin medicación. Dos: muy probablemente si lo consiguiera habría un aborto que no dejaría llegar a buen puerto el embarazo. Así pues la decisión está tomada y como dicen por ahí: Virgencita virgencita que me quede como estoy. Pero señoras (por el anterior caso), no todo es tan fácil para algunas como abrirse de piernas, a algunas otras nos cuesta sudor y lagrimas, así que un poquito de por favor…

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