lunes, 16 de enero de 2017

LO QUE TODO EL MUNDO SABE Y NADIE DICE...


Internet es un mundo aparte del mundo real, en Internet te puedes encontrar de todo, verdades, mentiras, vidas fascinantes totalmente inventadas, vidas vacías que no cuentan nada y en su alcoba tienen grandes aventuras.. De todo. Prueba de ello es facebook o instagram.
En facebook e instagram todos somos guapos, molones, nos sonríe la vida, vamos de vacaciones a sitios chulos, comemos platos exquisitos en restaurantes divinos, vamos al cine, al teatro, tenemos un trabajo reconfortante, una pareja maravillosa que nos mima, nos vamos a las rebajas y nos compramos de todo... No lo neguéis, en Internet se publican las cosas molonas, pero pocas veces se publica la realidad.
No publicamos las peleas que tenemos en casa con nuestras parejas, ni publicamos el grano que te ha salido en la frente, no publicamos nuestras piernas desnudas al sol sin depilar, ni el rascón que le has dado al coche al aparcar, no publicamos las fotos en las que salimos feas, ni cuando te ha cagado una paloma tras ir a pasear. Nos avergüenza que la gente vea la realidad del día a día, creemos que somos estrellas y que tenemos que dar nuestra mejor apariencia... ¡¡pues discrepo!!
Yo no tengo todos los días buena cara, ni estoy de buen humor, ni me salen todas las cosas siempre al derecho, soy una humana imperfecta, mi vida es muchas veces un auténtico caos, hay días que me gustaría quedarme en casa encerrada sin peinar y con el pijama y mis zapatillas de estar por casa rancias y compradas en los chinos, hay días que no soporto a mi jefe, ni el aliento de mi pareja y días en los que mandaría a mi hija con los abuelos todo el día porque me harta verla llorar y gritar. ¿Mala madre? No, cojones, soy una imperfecta persona que vive en un mundo real, ni tan guapa como en las fotos, ni tan simpática ni tan feliz... Yo soy así!!
Y para muestra un botón, esta soy yo: Al natural nada más levantarme, maquillada para ir al trabajo y con el filtro chulo que usamos para subir la foto a la red. Que oro parece y plata no es...
Pero todos somos así, todo el mundo lo sabe y nadie lo dice...




viernes, 9 de diciembre de 2016

Lo diferente mola, los raros molamos también.

Hace unos días atrás alguien me preguntaba:
  • Vero, ¿y tu no tienes blog?
A lo que otra persona que se encontraba junto a nosotras respondió:
  • Si, si tiene.
Y yo pensé... ¿cómo no vas a tener Verónica? Si es que tienes de “tò”, es lo que tiene ser una friki de las redes sociales, que si Facebook, Pinterest, Twitter, Instagram, Snapchat y blog, solo falta que me haga Youtuber, que lo he pensado oiga, que yo cara la pantalla comentando mis locuras, idas y venidas, tiene que molar, pero que me molaría solo a mí, que lo veo venir, a mi misma partiéndome la caja con gilipolleces varias que me pasaran por la mente, como: “aprenda a hacerse la raya del Eye-liner como el culo”, aunque menuda novedad sería, si eso sabemos todas hacerlo, algunas mejor que otras, también es verdad, pero sabemos.
Pues nada, que me voy a los cerros de Úbeda, que si, que tengo blog, abandonado a su suerte pero ahí está, navegando naufrago hasta que la inspiración se me meta en vena y me dé por toquetear teclas contando alguna otra de esas chorradas que tanto me rayan. Que el otro día mi hermano ya me reñía diciéndome: es que lo publicas todo, que si te enfadas con tus amigos, que si te dejan de hablar, que si engordas 100 gramos, que si tal.
Pero se equivoca, no lo cuento todo, si contará todas las cosas que me pasaran por la cabeza, creerme, ya estaría encerrada en un psiquiátrico, y vamos, prefiero no hacerlo y debatirlas conmigo misma, a que me separen de mi hija. (pobreta la madre que le ha tocado)
Pero es que muchas veces me doy cuenta de qué, de 158 amigos que tengo en Facebook- que es la red social a la que más asidua soy-, apenas publican 5 o 6, y me paro a pensar y digo: Si a estas almas de cántaro les pasa como a mí, que solo publican 5 o 6 ...¡qué aburrición!! Pues ya me encargo yo de publicar por todos y por lo menos se distraen, jajajaja.
Que si, que una es friki, que algunos acaban hartos de ver mi selfies haciendo la mona, que otros me critican porque no entienden demasiado este mundo virtual en el que creen que la persona en cuestión se inventa una vida -os prometo que yo no-que otros creerán que no estoy bien y me falla un cable -no se equivocan mucho-, pero aquí cada cual baila al son de la música que quiere y yo he decidido ser así y como dice la canción: así seré y así moriré. (la verdad es que no estoy segura de que si hay o no una canción con esta letra o me la acabo de sacar de la chistera)
Yo no hago daño a nadie, si queréis iros...¡¡irse!! Si preferís quedaros, sentaros a mi ladito del sofá, poneros cómodos y miremos la vida pasar.
Yo solo os pediré un favor, respetarme que sea así, hay gente que no estuvo contenta, cogió sus bártulos y se fueron, me dolió porque si te vas al menos dí adiós, pero si te quedas, intenta no criticar, intenta no burlarte, educo a mi hija con el pensamiento de que ser diferente mola, yo no me compré la chaqueta amarilla de Zara, ni he llevado las sandalias de pompones, intento no seguir el rebaño, pero respeto si cada uno sigue lo que quiere...
Y así sin más, el blog salió a flote y una nueva entrada llegó que lo revivió hasta a saber...
Ahora darle un me gusta, que me pongo contenta y las orejas me hacen palmas y si de paso comentáis, ya estoy feliz como una perdiz.
En serio... disfrutar de la vida, se os quiere ;)




miércoles, 20 de abril de 2016

20 de abril.





He llegado hasta aquí.
Estoy orgullosa de en lo que me he convertido.
Tengo 36 años y el camino hasta aquí no ha sido siempre fácil pero ha valido la pena.
No me puedo quejar de lo que he conseguido y estoy preparada para todo aquello que me falta por conseguir.
Preparada para la lucha, preparada para las próximas tempestades, para lo que la vida tenga guardado para mí.
No me quejo.
He llegado hasta aquí gracias a vosotros. A la gente que me ha acompañado en mi camino, gente que sigue a mi lado, gente que ya se bajó en otro andén y no continuó junto a mí, pero que sin duda alguna, de un modo u otro algo me enseñaron.
Estoy orgullosa de mi pasado, hay cosas que no repetiría por nada, y hay cosas que seguiría haciendo hoy en día. Me alegro de no haber hecho caso a mi madre cuando alguna vez me dijo: No vayas con esas personas que no te convienen. Porque no me equivoqué, hoy aún tengo a muchos de ellos de una forma u otra en mi vida. No me avergüenzo de nada, el pasado es importante para convertirte en quien eres en el presente, y en mi presente soy feliz.
No sé quien de vosotros, los que seguís en mi vida, ya sea por contacto diario, semanal, por whassap, por facebook, leeréis esto, pero quiero daros las gracias, porque todos, cada uno de vosotros, habéis sido importante para mí y de algún modo lo vais a seguir siendo. Gracias, a los que estáis, y gracias a los que estuvisteis. Entre todos me habéis convertido en lo que soy y me alegra ver en lo que me he convertido.

Por cierto… ¿sabéis que día es hoy? 20 de abril.

viernes, 8 de abril de 2016

Soy afortunada.

Me he dado cuenta de que soy una chica con suerte. No sé muy bien como ha sido, es algo que muchas veces lo pienso, pero hoy, como que me he dado más cuenta. Y lo digo, porque aunque soy una chica con suerte, a veces también soy un poco quejicosa, y eso es algo que también tengo que cambiar, no por ti, ni por el otro de más allá, sino por mí, para gustarme más.
Leyendo el facebook, del que soy tremendamente aficionada, he visto que mucha gente se queja en silencio, en silencio es lo que yo denomino: pongo imágenes de Internet de esas que vienen con frase. Con frase que me va al pelo, y así sin decir nada lo digo todo, y no, si me preguntan solo me escudo en: No, la vi en la red, me gustó y la publiqué.
Pues no sé yo, porque yo todo lo que publico es porque de forma indirecta o directa me afecta, y si me siento triste, lo cuelgo, si me veo gorda, lo cuelgo también y si me leo un libro lo comparto con el mundo de igual manera, de igual manera que publico la foto de una receta que hice y me salió buenísima o un selfie haciendo la mona. Para mí, mi facebook es un libro abierto de mi vida.
Y bueno, leyendo leyendo me doy cuenta de que soy una chica con suerte, tengo más de lo que podía prever en un pasado no tan lejano, y por más incluyo también los putos kilos de más que me acompañan alrededor de la tripa, la cara de pan que se me ha echo y las lorzas tan hermosas que me están apareciendo, pero bueno, lo contrarresto con que pese a todo, tengo un marido que me sigue diciendo lo guapa que soy, lo mucho que le gusto de igual manera y todo lo que me quiere... Así que no me puedo quejar, pero si ponerme a dieta, jajaja. 
Soy afortunada porque viviendo aquí me he dado cuenta de que tengo más amigos de los que tuve toda una vida en mi pueblo, de que más o menos mi familia tiene salud y de que lo más importante en el mundo para mi, que es mi hija, crece feliz sin carencias. 
Soy afortunada, tremendamente afortunada, y no le presto toda la atención que debería porque me centro mucho en las cosas que no me han salido como esperaba o en pequeñas miserias que todos tenemos. 
Por eso, me gustaría que al igual que yo, toda la gente resalte a partir de ahora lo bueno que nos rodea, y nos dejemos de quejar un poco, que si llueve: nos quejamos. Que si sale el sol: nos quejamos. Que si la camiseta que me quería comprar no está en mi talla: me quejo...
Veamos un poco más las noticias y seamos realistas, somos más afortunados de lo que creemos. Vamos a dejar de quejarnos. Y tu la primera, Veroniqueta. 



jueves, 4 de febrero de 2016

Al amigo de cuatro patas que se acaba de marchar…


Querido Bubu:
Aún no hace ni 24 horas que te has marchado de nuestras vidas y no te puedes imaginar que vacío tan grande has dejado.
Es imposible escribirte esta carta sin llorar, llevo haciéndolo desde que ayer supe la noticia, no puedo –ni quiero- evitarlo. Siento un profundo dolor en el pecho y una sensación de ahogo constante… ¿quién nos iba a decir que tu partida estaba tan cerca?
Seguramente tú ahora estarás en el cielo de los perros, ya ves que ingenua soy, no creo en el cielo de los humanos, pero sí creo que hay cielo de perros. Ahora estarás bien, quizá asomado a una nube viendo el dolor tan grande que nos causa tu ausencia, pero sin esos insoportables dolores que te acompañaron los últimos días de tu vida…
Que injusta manera de irte!! Que injusta manera de sufrir!! Tu, ese amigo de cuatro patas que disfrutabas de nuestra compañía, que tantos momentos buenos nos diste, que sufrías cuando uno se alejaba de la manada porque querías que estuviésemos todos juntos… No eras mal perro, solo un poco gruñón, pero como la familia en la que te tocó vivir: Todos gruñones pero de buen corazón, y tu corazón era pequeño de tamaño pero grande, muy grande. Siempre dispuesto a pegarnos un lametazo cuando menos nos lo esperábamos, y hacernos sacar una sonrisa… Y esas fiestas que nos hacías cuando llegábamos a casa, aunque hiciera solo dos minutos que nos hubiéramos visto. Siempre ladrando cuando nos íbamos como diciéndonos que de eso nada, que no nos fuéramos, que nos quedáramos un poco más.
Me encantaba verte saltar cuando había mandarinas en la mesa, nunca he visto un perro saltar como tú, yo te llamaba el perro más valenciano del planeta, porque lo tuyo con las naranjas y las mandarinas no era normal… Me encantaba acostarme y que te tumbaras en el hueco dejado por el pecho, quizá sea por eso que ahora me duele tanto ahí…
11 años han sido muy pocos, Bubu, tu aún no te tenías que haber marchado, creo que los perros deberían ser eternos…
Seguramente si nos ves desde esa nube estarás sufriendo por como lo están pasando las personas que te queríamos, tus dueños, la Buba, yo… Pero es que eras tan querido y has dejado un vacio tan tan grande… ¡¡con lo pequeño que eras y que hueco tan grande has dejado!! No te preocupes, intentaremos recuperarnos Bubu, no te prometo nada, pero saldremos adelante siempre con tu recuerdo en la mente y en nuestros corazones, cuídanos desde tu nube, mándanos una señal para saber que estás bien… Ládranos desde allí.

Te queremos Bubu… Te quiero. Hasta que nos volvamos a encontrar.



martes, 5 de enero de 2016

2016 un año para recibir.

Ya hace cinco días que el 2016 llegó a nuestras vidas y todavía no me he sentado a escribir una lista de propósitos… Encima esta noche dicen que llegan los Reyes y yo no les he escrito la carta. Me temo que debo estar muy ocupada o en su defecto, lo contrario, DES-ocupada.
Pues si, desocupada sería la definición exacta, desocupada y despreocupada, así he iniciado el año, y falta que me hacía oiga.
Es algo que llevo queriendo hacer hace siglos, y ahora lo hago y sin darme ni cuenta, y me va mejor. Porque en 36 años que ya figuran en mi DNI, he estado ocupándome mucho y preocupándome más, de mucha de la gente que me rodea: familia, amigos, etc.… Y mientras lo hacía, me daba cuenta de que era algo que me causaba frustración, agobios, y vacio.
Querer unir a la familia, querer unir a los amigos, quedar en vernos, viajar para arriba, viajar para abajo, el “hoy quedamos”, el “no, no me viene bien”, “¿mejor la semana que viene?”… El preocuparse por caer bien a la gente, por ayudar si preguntas cualquier tontería por un grupo de whassap, el ofrecerte para hacer el detalle de fulanita o menganito y que los otros se desentiendan… ¡Chica! ¡Para el carro! Una cosa es ser buena y otra muy distinta es ser tonta…
Por que he llegado a la conclusión de que si a alguien le importas, te busca, y si te quieren ver, se mueven y si te echan de menos te llaman, y no, no tiene que ser siempre la misma en dar un pasito pa’alante, que a fin de cuentas ni yo me llamo María, ni esta es la canción de Ricky Martín.
Pasé la noche vieja en familia, porque ninguno de mis amigos me dijo de quedar para ir a ningún sitio, paso los fines de semana con mi marido y mi hija, porque nadie llama para ir al cine, tomar café o cenar, no tengo reuniones navideñas con la familia, (tíos, primos, etc…) porque nadie dice que nos veamos, y si lo dicen, conmigo no se cuenta. Si quiero ver a alguien o juntarme con alguien soy yo la que cojo el teléfono, la que envió whassap o mensajes… y pienso, si nadie se acuerda de mí… ¿por qué debo hacerlo yo?
Pues eso, desocupada y despreocupada, así empiezo este 2016, con ese “propósito”, porque si realmente nadie cuenta conmigo, igual es porque no les apetece, soy rara o no caigo bien, pero yo desde luego ya no voy a dar más mi brazo a torcer, porque hay gente que si merecen mi atención, hay gente que si quiere estar conmigo, hay gente con la que siempre puedes contar, y sin llamarles, ni suplicarles siempre están ahí, da igual que yo sea un poco rara, no caiga bien o incluso algo acelga.
Disfrutad de la vida con salud, eso es lo más importante, y no calentarse tanto la cabeza como lo he ido haciendo yo año tras año… Desocuparos y despreocuparos de esto y os prometo que todo marchará mejor. 2016 va a ser un año para recibir un poco más y dejar de dar un poco menos.
Salud.


martes, 17 de noviembre de 2015

No quiero tener miedo.

Llevo unos días de muy mal humor, de esos que por pocas cosquillas que me hagas empiezo a escupir sapos y culebras por la boca. Me asusto con nada, ayer sin ir más lejos mi hija me quiso hacer la gracia y se levantó sin que me diera cuenta, cogiéndome por detrás y gritando: ¡uh! Y del salto que di casi se va para atrás, me contuve, es una niña, pero en ese momento me acordé de toda su familia, que por ende es la mía.
De tarde, ya sin la luz del sol, fui a comprar con ella, pasó un quad de esos por la avenida, que hacen más ruido que una mascletà en fallas, y del estruendo que hacía, yo estaba más asustada que un globo en un vivero de cactus –perdonar la gracia, intento no perder el mal humor a la fuerza, aunque me cuesta- y de repente, ante tal ruidera, un extranjero, y subrayaré que no era musulmán, se puso a gritar en un idioma que no entendí, dado su estado de embriaguez ¿sabéis lo que sentí? Pánico, ese pánico que desde el viernes quieren que sintamos la humanidad… Si, conmigo lo habéis conseguido.
Aclarar que sé muy poco del tema, soy bastante inculta y reconozco no haberme informado lo suficiente, solo daré opinión como persona de a pie, que lo único que quiere es vivir en paz y disfrutar de mi día a día como quisiera que todo el mundo lo hiciera. Yo no soy quien para tachar ni juzgar de quienes son los buenos y quienes los malos, pues creo que ninguno es ni santo ni demonio, aquí quien más y quien menos tiene su culpa. Lo que si soy es una hipócrita, una pava que cuando pasa esto en el país galo, se asusta de que estén tan cerca y de que nos puede pasar a nosotros, cuando por ignorancia, desconocimiento o falta de interés, no soy capaz de ver que está pasando lo mismo, con muchas más víctimas, día si día también en Siria…
Os diré que para mí, todos son culpables, los terroristas que se inmolan matando a personas inocentes en nombre de un Dios que se echaría las manos a la cabeza si viese tal barbarie, y esos países que los tildan de asesinos, que bombardean sus ciudades, cuando son ellos mismos los que les están vendiendo las armas. Porque pobres franceses muertos, pobres gentes de nacionalidades diversas que estabais allí, vosotros sin culpa ninguna os encontrasteis un macabro destino, mientras vuestro presidente huía protegido dejándoos a la merced de cuatro fanáticos que con bombas y metralletas creían que matando conseguirían algo más que meter miedo. Pero pobres sirios, que cada día viven bombardeos, victimas de vivir en un sitio donde unos terroristas se han confinado, y ven morir a sus hijos, maridos, mujeres, y familiares… ¿ellos son de otra categoría a la nuestra por ser musulmanes?¿juegan a caso en segunda división?¿o es que como nos pilla más lejos no nos apetece mirar para allá? Porque yo os digo algo, al igual que españoles buenos, hay otros que no los son, y al igual que musulmanes terroristas, los hay –la mayoría- que no lo son.
Me he dado cuenta que no estoy de mal humor, lo que estoy es acojonada, triste, enrabiada, porque me gustaría que estoy no fuese así, preferiría que los cuatro que se quieren hinchar a pegar tiros o tirar bombas se encerrasen en un circulo y que entre ellos solucionaran sus problemas del modo que lo vieran más conveniente y dejaran al resto vivir. Me gustaría que la televisión no informara a medias y que no juzgáramos antes de pensar, me gustaría saber que poder decirle a mi hija de cuatro años que me pregunta porque el mes que viene ya no podemos ir a Disney Paris cuando le digo que ha ocurrido un accidente… Me gustaría que la gente se diese cuenta de una puta vez que aquí todos somos iguales y que venimos para cuatro días y lo mejor es pasarlos en armonía, disfrutarlos y no amargarse con estas cosas, me gustaría que tuviéramos cojones de salir todos a la calle y levantáramos la voz contra esta mierda y no miráramos a otro lado y encogiéndonos de hombros nos preguntáramos: ¿Es que acaso puedo hacer yo algo? Quiero que hayan fechas para señalar en el calendario por motivos de alegría, y no quiero que hayan más 11-S, 11-M, 13-N para mirar hacía bajo y llorar.
No quiero tener miedo.